Mimo Estimulaciones

Aspectos principales en el desarrollo durante la primera infancia

Los bebés exploran y experimentan espontáneamente en cuatro aspectos principales entre el nacimiento y los 18 meses de edad:

Pensar y aprender

El juego es la principal manera por la que los bebés aprenden a moverse, comunicarse, relacionarse con los demás y entender su entorno. Y durante el primer mes de vida, su bebé aprenderá a interactuar con usted.

Una de las primeras cosas que su bebé aprenderá es a asociar la sensación del contacto con usted, el sonido de su voz y su cara con la satisfacción de sus necesidades de cariño y comida. Puede alentar a su recién nacido a que aprenda estimulando sus sentidos de manera positiva: con sonrisas, sonidos relajantes y caricias suaves.

Incluso a tan corta edad, los recién nacidos están dispuestos a aprender sobre el mundo que los rodea. A un recién nacido le encanta mirar las caras, sobre todo la de su mamá. Igualmente, en los primeros días y semanas de vida, los recién nacidos pueden reconocer la voz de su madre. Su hijo responderá a su voz (o a otros sonidos interesantes) dando la impresión de ponerse alerta y reduciendo su actividad. El bebé puede intentar averiguar de dónde proviene el sonido mirando a su alrededor y girando la cabeza.

Cuando usted sonríe y habla con su hijo, su cara y el sonido de su voz se convierten en signos familiares para calmarlo y consolarlo, y su hijito aprenderá a asociarla a usted con la nutrición, el calor y el contacto tranquilizador.

Comunicarse y hablar

La comunicación entre el bebé y sus padres comienza desde el primer día y va desarrollándose a través del llanto, los arrullos, las sonrisas, gestos, balbuceos, etc… mediante

La comunicación y el desarrollo del lenguaje generalmente comienza a apreciarse con proximidad al cumplir los dos años.

Los niños a esta edad ya comprenden lo que se les dice y expresan lo que quieren a través de palabras y gestos. Gozan al entender indicaciones y no vacilarán en dar indicaciones de su parte.

¿Cómo empiezan a comunicarse los más pequeños?

La mayoría de los niños, dicen sus primeras palabras alrededor del primer año, pero muchas veces, mientras centran su preocupación en aprender a caminar, postergan el hablar, lo cual no debe constituirse en motivo de preocupación, porque es normal.

A esta edad, pueden haber aprendido fragmentos de muchas palabras que resultan difíciles de reconocer dichas a su modo. Repiten lo que oyen, balbucean, progresan rápidamente, señalan objetos, personas familiares o partes de su cuerpo, tratando de decir sus nombres.

A los dos años, la mayoría puede tener un vocabulario de aproximadamente 50 palabras o más; construyen frases y las construyen con 2 o tres palabras.

Sin importar cuando empiecen a decir sus primeras palabras, seguramente desde antes vienen comprendiendo mucho de lo que se les dice. Obedecen indicaciones y retienen los nombres de personas y objetos que les son familiares.

¿Cómo impulsar el desarrollo del lenguaje?

El pequeño escucha atentamente todo lo que se le dice y lo retiene en proporción increíble. No se le debe hablar en la forma que él pronuncia muchas palabras. Se le debe hablar en forma correcta, clara y pausada para facilitar su comprensión y que adopte la pronunciación correcta lo más rápido posible.

Al llegar al primer año de edad, los pequeños se comunican con gestos y señalan todo aquello que desean. Con gestos empiezan a imitar a otros, se expresan y juegan.

Los gestos constituyen una parte muy importante en el desarrollo del lenguaje. Se debe conectar el gesto que manifiestan con un comentario o pregunta relativo a lo que señalan o manifiestan y luego se espera la respuesta. De esta forma, se les estimula para que respondan o participen en una conversación o diálogo.

Los pequeños disfrutan el juego con gestos y su vocabulario crece rápidamente aunque su pronunciación no sea perfecta. A los dos años, se les entiende aproximadamente la mitad de lo que dicen y se les debe hacer énfasis en la pronunciación correcta.

¿Me debo preocupar?

La mayoría de los niños alcanzan los siguientes logros durante este período:

  • decir varias palabras entre los 15-18 meses de edad
  • señalar a personas conocidas y partes del cuerpo a los 18 meses
  • decir 50 o más palabras a los 2 años de edad
  • poner dos palabras juntas para formar una oración a los 2 años
  • seguir instrucciones simples a los 2 años

No dude en consultar cualquier preocupación que tenga con su médico, especialmente si usted siente que su niño no habla o tiene dudas sobre la audición. Un niño que también parece estar retrasado en otras áreas de desarrollo puede ser referido a un pediatra del desarrollo.

Algunos padres se preocupan de que un niño que no habla puede tener autismo. Los niños con autismo y condiciones relacionadas pueden tener retraso del habla u otros problemas con la comunicación, pero pobres interacciones sociales e intereses limitados o restringidos o patrones de comportamiento también son características de la enfermedad. Si usted tiene alguna pregunta o inquietud acerca del desarrollo de su hijo, hable con su médico.

Sentir y relacionarse

Una autoestima sana es la armadura que protegerá a su hijo frente a los desafíos de la vida. Los niños que se sienten bien con ellos mismos son capaces de manejar mejor los conflictos y de resistir a las presiones negativas. Tienden a sonreír con mayor facilidad y a disfrutar la vida. Estos niños son realistas y, por lo general, optimistas.

Por el contrario, para los niños con baja autoestima, los desafíos pueden ser fuentes importantes de ansiedad y frustración. Las personas que tienen una baja opinión de ellas mismas tienen dificultades para encontrar soluciones a los problemas. Si tienen pensamientos autocríticos como "no soy suficientemente bueno" o "no puedo hacer nada bien", pueden volverse pasivos, retraidos y deprimidos. Cuando tienen que hacer frente a un nuevo reto, su respuesta inmediata es "no puedo".

Aquí es donde usted puede desempeñar un papel importante para favorecer que su hijo tenga una autoestima sana.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es una serie de creencias o sentimientos hacia nosotros mismos, las percepciones que tenemos de nosotros. La manera como nos definimos influye en nuestras motivaciones, actitudes y comportamientos, e influye en nuestra respuesta emocional.

Los patrones de autoestima empiezan muy pronto en la vida. Por ejemplo, un niño pequeño que aprende a hacer algo nuevo experimenta un sentimiento de logro que refuerza la autoestima. Aprender a darse la vuelta después de un montón de intentos fallidos enseña a un bebé una actitud de "puedo hacerlo".

El concepto de éxito como consecuencia de la perseverancia empieza pronto. Cuando los niños intentan algo, fracasan, prueban de nuevo, fracasan otra vez y finalmente lo consiguen, se forman ideas sobre sus propias capacidades. Al mismo tiempo, están creando un concepto de ellos mismos basado en las interacciones con otras personas. Por eso, la implicación parental es fundamental para ayudar a los niños a formarse percepciones de ellos mismos sanas y verdaderas.

La autoestima también puede definirse como sentimientos de capacidad combinados con el sentimiento de ser amado. Un niño que es feliz cuando logra algo pero no se siente querido puede llegar a experimentar baja autoestima. De la misma manera, un niño que se siente amado pero que duda de sus capacidades puede también acabar sintiendo baja autoestima. Para desarrollar una autoestima sana, se necesita alcanzar un equilibrio correcto.

Signos de autoestima sana y no sana

La autoestima fluctúa a medida que los niños crecen. Con frecuencia cambia y se reajusta, afectada por las experiencias y las nuevas percepciones del niño. Por eso es útil ser consciente de los signos de autoestima sana o no sana.

Es posible que los niños con baja autoestima no quieran probar cosas nuevas, y a menudo pueden hablar de ellos mismos de manera negativa. "Soy estúpido", "Nunca aprenderé cómo hacer esto" o "¿Qué más da? No le importo a nadie". Pueden mostrar baja tolerancia a la frustración, rendirse fácilmente o esperar que otro haga las cosas por ellos. Tienden a ser excesivamente críticos y a decepcionarse fácilmente con ellos mismos. Los niños con baja autoestima ven los reveses como situaciones intolerables y permanentes y en ellos predomina un sentimiento de pesimismo.

Los niños con una autoestima sana suelen disfrutar interactuando con otros. Se sienten cómodos en los encuentros sociales y disfrutan de las actividades de grupo así como de sus intereses independientes. Cuando surge un desafío, trabajan para encontrar soluciones y expresan su malestar sin infravalorarse a ellos o a otros. Por ejemplo, en vez de decir, "Soy idiota", un niño con la autoestima sana dice "No entiendo esto". Conocen sus puntos fuertes y débiles y los aceptan. En ellos prevalece un sentimiento optimista.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

¿Cómo pueden ayudar los padres a fomentar una autoestima sana? Los siguientes consejos pueden ser de gran ayuda:

  • Ponga atención en lo que usted dice. Los niños son muy sensibles a las palabras de los padres. Recuerde elogiar a su hijo no sólo por el trabajo bien hecho, sino también por el esfuerzo. Pero sea sincero. Si su hijo no fue admitido en el equipo de fútbol, evite decir algo como "Bueno, la próxima vez trabajarás más y lo conseguirás". En vez de esto, dígale algo como "Bueno, no entraste en el equipo, pero estoy orgulloso del esfuerzo que has hecho". Reconozca su esfuerzo y el trabajo realizado en vez del resultado.
  • Sea un modelo positivo. Si usted es excesivamente duro con usted, pesimista o no realista sobre sus capacidades y limitaciones, su hijo acabará siendo su reflejo. Cuide su propia autoestima y su hijo tendrá un buen modelo a seguir.
  • Identifique y corrija las creencias erróneas de su hijo. Es importante que los padres identifiquen las creencias irracionales que tienen los niños sobre ellos mismos, tanto si tienen que ver con la perfección, su atractivo, capacidad u otros aspectos. Enseñar a los niños a establecer criterios más precisos y a ser más realistas al evaluarse les ayudará a desarrollar un concepto más saludable de ellos mismos. Las percepciones erróneas de ellos mismos podrían fijarse y convertirse en una realidad para los niños. Por ejemplo, un niño que va bien en la escuela pero tiene dificultades con las matemáticas podría decir: "No puedo con las mates. Soy un mal estudiante". Esto no es sólo una falsa generalización, es también una creencia que predispondrá al niño al fracaso. Anime a su hijo a ver la situación a la luz de la verdad. Una respuesta útil podría ser: "Eres un buen estudiante. Vas muy bien en los estudios. Las matemáticas es sólo una asignatura a la que necesitas dedicar más tiempo. Trabajaremos juntos en ello".
  • Sea espontaneo y afectuoso. Su amor puede ser enormemente importante para estimular la autoestima de su hijo. Abrácelo y dígale lo orgullosa u orgulloso que está de él. Déjele una nota junto a su fiambrera que diga "¡Eres maravilloso!". Elógielo con frecuencia y de manera honesta, sin exagerar. Los niños saben reconocer cuando algo sale del corazón.
  • Hagale comentarios positivos y precisos. Comentarios como "¡Siempre acabas perdiendo los papeles!" hará que su hijo sienta que no tiene control sobre sus arrebatos. Un comentario más adecuado sería: "Te has puesto muy nervioso con tu hermano. Pero qué bien que no le has gritado ni le has pegado". De este modo reconoce los sentimientos de su hijo, le recompensa por la elección que ha hecho y le anima a que la próxima vez elija actuar de la misma manera.
  • Cree en su casa un ambiente de seguridad y amor. Los niños que no se sienten seguros o son víctimas de malos tratos en su hogar sufrirán inmensamente de baja autoestima. Un niño que es testigo repetidamente de las discusiones y peleas de los padres puede volverse depresivo y retraído. Esté atento también a los signos que puedan revelar malos tratos de otros, problemas en la escuela, dificultades con los compañeros y otros factores que pueden afectar la autoestima de los niños. Aborde estos temas con sensibilidad pero sin demora. Y recuerde siempre respetar a sus hijos.
  • Ayude a los niños a participar en experiencias constructivas. Las actividades que favorecen la cooperación en vez de la competencia son especialmente valiosas para fomentar la autoestima. Por ejemplo, los programas de tutoría en los que un chico mayor ayuda a uno más pequeño a aprender a leer pueden hacer maravillas para los dos.

Al promover una autoestima saludable, es importante no tener demasiado o demasiado poco, sino "lo suficiente". Asegúrese de que sus niños no sientan que si son promedio o normal en algo, equivale a no ser bueno o especial.

Buscar ayuda profesional.

Si sospecha que su hijo tiene baja autoestima, considere solicitar ayuda profesional. Los consejeros familiares e infantiles pueden ayudar a descubrir qué problema puede estar impidiendo que su hijo se sienta bien consigo mismo.

La terapia puede ayudar a los niños a aprender a verse a ellos mismos y al mundo de manera más positiva. Cuando los niños se ven a ellos mismos de una manera más realista, pueden aceptar quiénes son realmente.

Con un poco de ayuda, los niños pueden desarrollar una autoestima sana para tener una vida más feliz y plena.

Revisado por: David V. Sheslow, PhD

Descubrir y moverse

Caminar es el mayor logro de los niños en esta edad y a partir del primer año lo harán con más seguridad y mucho mejor. A medida que mejoran su movilidad se incrementa también su habilidad para descubrir lo que no descubrieron antes. Realice un vistazo en su casa para tener en cuenta ciertos aspectos de medida que pueden resultar expresivos acerca del progreso en el desarrollo de su bebé.

¿Cómo se mueve mi bebé?

Aunque muchos bebés dan sus primeros pasos antes de cumplir el primer año, muchos aprenden a caminar bien después. Generalmente, empiezan a caminar con las piernas separadas y dudando después de cada paso, se ladean al dar cada paso hacia delante, luego el siguiente…

Más o menos 6 meses después de dar los primeros pasos desarrollan una marcha segura, tomados de la mano de un lado o el otro (mejor que desde el frente) y ya avanzan con sus pies uno junto al otro. Tienden a moverse en forma que parece más un movimiento desde el talón hasta la punta del pie, que caminar propiamente.

Durante los meses de práctica aprendiendo a caminar, los pequeños pueden tumbar cosas y hacer daños, por lo que resulta conveniente que se entrene en superficies entapetadas, ojalá libres de muchos objetos y en especial libres de muebles con esquinas y formas puntiagudas.

Después de caminar durante un par de meses, su hijo empezará a sentirse más confiado acerca de caminar y asumir nuevos retos - tales como recoger y transportar objetos, moviéndose al tiempo que tira un juguete detrás, y empieza a subir escaleras.

A mediados del segundo año, su hijo puede aprender a correr, empieza a patear una pelota, y hasta tratar de tirar una pelota. A los 2 años, el niño puede saltar en su lugar.

Cuando los niños desarrollan la capacidad de moverse, también están aprendiendo. Se dará cuenta de que su hijo parece estar muy intere-sado en saber cómo funcionan las cosas, por lo que ofrecen una for-ma segura de hacer esto.

Promoviendo el desarrollo del bebé.

Déle a su hijo muchas cosas que hacer y ver en esta nueva posición vertical. Caminen juntos tomados de las manos para subir y bajar las escaleras juntos. Usted puede incluso hacer una carrera de obstáculos de almohadas o cajas y anime a su hijo a caminar, trepar y gatear a través de él. Compre unas cuantas bolas para patear y lanzar.

Los expertos recomiendan:

  • Acumular por lo menos 30 minutos diarios de actividad física estructurada como jugar en el patio de recreo, salir a caminar, o compartir una clase de gimnasia - padre y niño-.
  • También, tener al menos 1 hora de juego gratis sin estructurar cada día en que puedan explorar y jugar con juguetes.
  • No mantener por más de 60 minutos lapsos o tiempos de quietud, excepto cuando están durmiendo.
  • Disponer de zonas interiores y exteriores que cumplan o excedan los estándares de seguridad recomendados para todas sus actividades.

A medida que sus habilidades físicas se desarrollan, los niños también aprenden a usar sus manos más. Juguetes y objetos que pueden alentar esto incluyen:

  • Papel y lápices de colores
  • Esculpir masa
  • Objetos para apilar con que los niños pueden construir y derribar
  • Rompecabezas sencillos

¿Cuándo consultar al medico?

El desarrollo normal de un niño sigue un patrón determinado y las habilidades que los bebés desarrollan temprano son bloques de construcción para las habilidades posteriores. El tiempo que toma el desarrollo de cada aspecto, en cada niño, puede variar ampliamente.

El médico hablará con usted durante los chequeos de rutina sobre el progreso de su hijo. Pero si usted tiene preocupaciones antes de esa fecha, llame a su doctor, especialmente si su hijo:

  • No camina a los 18 meses
  • No camina en forma segura después de varios meses de práctica
  • Camina, pero camina en los dedos de los pies
  • Puede subir las escaleras pero no solo, sino tomado de la mano

Reviewed by: Mary L. Gavin, MD

Date reviewed: August 2011

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